1985
Una molienda chica, mucha convicción
Arrancamos en San Justo como una pequeña molienda. Había pocas máquinas, sí, pero sobrada determinación. La familia empujaba, el oficio enseñaba y cada bolsa contaba.
Nacimos en San Justo con una molienda chica y una idea clara: hacer cemento confiable, sin vueltas. ¿Se puede crecer sin perder la cercanía? Sí, y acá la vas a ver en cada etapa.
De una pequeña molienda a una planta integrada, el recorrido fue largo, pero nunca frío. ¿Querés saber qué nos sostuvo durante casi cuatro décadas?
1985
Arrancamos en San Justo como una pequeña molienda. Había pocas máquinas, sí, pero sobrada determinación. La familia empujaba, el oficio enseñaba y cada bolsa contaba.
2005
El salto fue enorme: empezamos a integrar producción de clinker propio. Eso nos dio más control, más consistencia y una base técnica mucho más sólida. ¿El resultado? Un proceso más robusto, de punta a punta.
Hoy
Hoy operamos con capacidad para 500.000 toneladas anuales y abastecemos distintos puntos de venta de la región. La escala cambió, pero la pasión es la misma. Seguimos siendo ese proyecto familiar que aprendió a crecer sin perder el pulso.
Siempre
Nos gusta escuchar, ajustar y responder rápido. Porque fabricar cemento no es solo producir material; también es sostener vínculos, resolver obras y acompañar a quienes construyen todos los días.
Las palabras son pocas, pero apuntan alto. ¿Qué guía nuestras decisiones cuando toca fabricar, mejorar o cuidar el entorno?
Proveer cemento de calidad consistente para construir infraestructura que dure de verdad. Cada lote tiene que responder; no hay margen para improvisar.
Ser referentes en fabricación sustentable de cemento en la región centro. Queremos crecer con criterio, tecnología y una mirada larga sobre el territorio.
Hablamos claro, cumplimos y damos la cara cuando hace falta. Así se trabaja mejor, ¿no?
Buscamos procesos más eficientes, seguros y estables. La mejora continua no es un slogan; es rutina.
Escuchamos a clientes, proveedores y comunidad. Eso nos mantiene aterrizados y atentos.
Ingenieros, técnicos y operarios sostienen cada jornada con experiencia real y capacitación permanente. ¿Qué hace que un equipo rinda bien? Seguridad, oficio y ganas de mejorar sin parar.
“Más de 20 años de experiencia se notan en los detalles: una revisión a tiempo, una alarma bien leída, una decisión precisa.”
Equipo de producción de Kolliker Graneles
Ingeniería de proceso
Monitorea variables críticas y afina la estabilidad del horno. La capacitación continua le permite ajustar sin perder precisión.
Mantenimiento
Cuida que la línea no se detenga. Su foco está en seguridad industrial y eficiencia energética, día tras día.
Operación y despacho
Coordina salida de materiales y atención de pedidos. Su lema es simple: que el cliente reciba lo que necesita, cuando lo necesita.
Producir mejor también significa impactar menos. ¿Podemos hacer cemento con una huella más responsable? Nosotros creemos que sí, y ya estamos avanzando.
Coprocesamos residuos como combustible alternativo, reducimos emisiones y revegetamos canteras con especies nativas. Pequeñas decisiones, efecto grande.
Menos CO₂ por tonelada desde 2010
Líneas de acción ambiental activas
Toneladas anuales de capacidad instalada
Aprovechamos residuos como combustible alternativo en el horno. Menos descarte, más eficiencia. Simple, pero potente.
La reducción acumulada de CO₂ mejora año a año. ¿La meta? Seguir bajando sin perder calidad.
Revegetamos con especies nativas para devolverle vida al paisaje. No lo dejamos librado al azar.
¿Querés sumar una obra con materiales confiables y una cadena de trabajo responsable?
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